Um século brilhante na pintura portuguesa
11.11.2010 - Ana Dias Cordeiro
POR PÚBLICO PT
É a exposição do ano do Museu Nacional de Arte Antiga, em Lisboa, e centra-se na pintura dos mestres anteriores ao Renascimento. "Os Primitivos Portugueses (1450-1550) - O Século de Nuno Gonçalves" abre esta quinta-feira com obras restauradas, retábulos reconstituídos e muitas perguntas.
Como figura de acolhimento, a ocupar todo o espaço de uma parede do grande hall que abre a exposição Primitivos Portugueses (1450-1550) - O século de Nuno Gonçalves, centrada na pintura da época anterior ao Renascimento, no Museu Nacional de Arte Antiga (MNAA), em Lisboa, o Retábulo do Mosteiro da Trindade surge em toda a sua monumentalidade.
E também como exemplo daquilo que esta exposição pretende ser: uma ocasião única para mostrar o que de melhor existe da pintura portuguesa dos séculos XV e XVI, com obras restauradas ereagrupando painéis retabulares, habitualmente dispersos. Para o comissário da exposição e director adjunto do museu, José Alberto Seabra Carvalho, trata-se de mostrar esta arte "de um modo como o público nunca a viu".
Do mestre Garcia Fernandes e com data de 1537, o Retábulo do Mosteiro da Trindade é para o comissário uma das mais importantes das 160 obras do mais rico património da pintura portuguesa mostrado nesta exposição que é inaugurada esta quinta-feira, 11 de Novembro.
No MNAA, Os Primitivos Portugueses... divide-se por seis núcleos e a eles associa-se um sétimo módulo, no Museu de Évora, mas a partir de 18 de Novembro (a exposição permanece em ambos os museus até 27 de Fevereiro do próximo ano).
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sábado, 1 de janeiro de 2011
quarta-feira, 29 de dezembro de 2010
terça-feira, 28 de dezembro de 2010
domingo, 12 de dezembro de 2010
domingo, 28 de novembro de 2010
¿Los museos latinoamericanos atrasan?
(clique no título e vá a matéria original- Revista Ñ -AR)
En “El museo en escena”, recién editado, catorce expertos analizan el contexto y el clima intelectual de los museos más emblemáticos de América Latina desde su creación. Política, cultura e historia se entrelazan en este diálogo con Américo Castilla, su compilador.
Por MERCEDES PEREZ BERGLIAFFA
La flamante publicación de El museo en escena comienza a llenar uno de esos vacíos que todavía, en nuestro país, se están saldando: el que trata sobre cómo se forman, construyen, llenan, planifican, restan y cambian los museos locales actualmente, y con qué sentidos se hace.
Tema con poca publicación originaria de América Latina, aunque abundante sobre todo en los lenguajes sajones –lo que para nuestra realidad museológica y patrimonial sólo es útil a medias– el libro intenta aportar conocimientos sobre las instituciones museísticas latinoamericanas y sobre su historia. Intenta plantear preguntas, llamar a la reflexión, haciendo hincapié sobre todo en los contextos históricos y en las investigaciones sobre los llamados “climas de época”.
La selección de los autores, que incluye a los argentinos Néstor García Canclini, Irina Podgorny, Laura Malosetti Costa, Susana García, Graciela Schimilchuk, la chilena Natalia García- Huidobro Budge, la mexicana Ana Rosas Mantecón, el paraguayo Ticio Escobar, los brasileños Renata Motta y María Margaret Lopes, la boliviana Carmen Beatriz Loza, el colombiano William Alfonso López Rosas y el costarricense Oscar Navarro Rojas, nos habla a las claras del ánimo regionalista del compilador del libro, el abogado y artista Américo Castilla.
También nos dice sobre el fenómeno que está ocurriendo desde la segunda mitad del siglo XX, desde que el arte y todo lo vinculado a él traspasaron en mucho las fronteras artístico-estéticas y se convirtieron casi exclusivamente en un fenómeno mediático, de masas y de mercado (recordemos a Madonna comprando el Autorretrato de Frida Kahlo en el año 1982…).
Probablemente sea por todo esto que en la actualidad los antropólogos culturales posan con mucha fuerza su atención sobre el arte y sus diversos sistemas como tema de investigación, y comienzan a escribir sobre él.
Esta tendencia también queda demostrada en el libro: muchos de los autores convocados por Castilla son antropólogos. Reconocido sobre todo por su desempeño como gestor cultural en la Fundación Antorchas, entidad en la que dirigió el sector cultural durante doce años, como parte del directorio que presidió el Museo Nacional de Bellas Artes durante 2006-2007 y luego, durante los 2000, como director de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura Argentina, Castilla viene actuando durante los últimos años a través de su fundación, TyPA (Teoría y Práctica de las Artes), un organismo que se dedica sobre todo a la difusión y edición de textos sobre artes nacionales y regionales, a los temas vinculados al patrimonio y al cine.
En diálogo con Ñ desde Chicago, la ciudad donde participaba de un congreso al momento de realizarse esta entrevista, Américo Castilla habla, entre otros temas, de los museos como construcción política, de las tendencias actuales en las instituciones públicas y privadas y de la experiencia de pensar este libro.
Por sus anteriores desempeños, usted conoce perfectamente los museos que existen a lo largo y a lo ancho de la Argentina. ¿Qué tipo de espacio piensa que representan hoy los museos dentro de nuestras ciudades? Por su aspecto exterior los hay desde invisibles hasta determinantes de la circulación urbana. En uno u otro caso, el alcance simbólico de los mensajes que son capaces de emitir, los diálogos que puedan suscitar o la capacidad mediadora entre la diversidad de interpretaciones que están en condiciones de asumir, permite que les atribuyamos un sitio de privilegio para la convivencia ciudadana.
Aunque hay que tener en cuenta que el museo no es el mejor lugar para constatar conocimientos sino para confrontarlos, porque es una experiencia sensorial que te abre la curiosidad hacia cosas que no imaginabas, y también a confrontar tus propios prejuicios. Idealmente, los museos no deberían ser lugares para constatar prejuicios, aún cuando existan algunos capaces de hacerlo, como por ejemplo, los parques temáticos; vos vas a Tierra Santa porque querés confirmar lo que ya sabés.
¿Cómo piensa que un museo llega a constituirse como construcción política? En nuestro país, en el pasado, la única región que fue capaz de crear su propio centro de investigación, su propio centro de poder simbólico que pasara por encima del poder político, fue Córdoba. Esta provincia creó su propia Academia de Ciencias, que fue atesorando los objetos valiosos de la región.
Fue distinto lo que ocurrió en regiones de una enorme riqueza como pueden serlo Salta y Tucumán. En estos casos, los objetos valiosos eran traídos a Buenos Aires. El propio Schiaffino –creador del Museo Nacional de Bellas Artes– pedía que se trajeran todos los vestigios de las misiones jesuíticas a la capital. De hecho, se trajo toda la imaginería, a través de un alemán, Meyer, y de Ambrossetti mismo. Con todo esto lo que quiero decir es que elaborar una puesta en escena desde la cual atribuir significados e interpretaciones determinadas acerca del pasado o el presente, es un acto que adjudica veracidad a determinados discursos en detrimento de otros. Que esa escenificación tenga lugar en un ámbito legitimador como un museo brinda a esa narrativa un rol social predominante.
¿Cuál es para usted la importancia de que los objetos con algún valor simbólico estén en su contexto original? Si un objeto tiene su contexto alrededor tiene todos sus valores próximos, a la vista. Si lo apartás y lo ponés como obra de arte dentro de algún museo, entonces pasa algo distinto. El objeto tiene su sentido original en su contexto original.
¿Es realmente importante que un determinado objeto se exhiba en su lugar de origen? Es un tema cuestionable, que está relacionado con la etnografía. Por ejemplo, los descendientes de los pueblos originarios reclaman los objetos que pertenecieron a sus ancestros. Ahora, hay otro tema: tienen que tener dónde ponerlos.
No puedo dejar de mencionar un caso polémico, que fue la creación del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) en Salta hace algunos años, al descubrirse las famosas momias de los niños de Llullaillaco. Recuerdo que usted se oponía a este museo.
Sí, en esa época yo era director de Patrimonio e hice una declaración sobre el tratamiento de los derechos humanos en relación a ese tema.
Ocurre que ése fue un enterratorio muy muy original de la zona andina del Cono Sur. Fue una ceremonia muy especial, que no sucedía en todos los Andes sino sólo allí. Violar ese enterratorio ritual es tremendo. Uno puede decir “se hizo por interés cientifico”, pero eso ya se había hecho muchas veces, no había necesidad de bajar a los niños de las montañas. Aún cuando los procesos científicos no fueron malos, el resultado final… es un show. Es un negocio. Ahí cobran entrada.
Usted menciona en el libro que un visitante puede acercarse a un museo a través de la intelectualidad o de la afectividad. ¿Cómo sería este acercamiento a través de la afectividad? Sabemos que los sentimientos son vehículos que despiertan más vívidamente la curiosidad y ponen en alerta a los sentidos de un modo más amplio que la exclusiva especulación mental. Leer un panel que cuenta la historia de un inmigrante, no es lo mismo que estar a bordo de la cubierta de una nave escuchando las aves y observando un paisaje inesperado; seguir las huellas de un jaguar en un ámbito sombrío para luego descubrir en las penumbras un hacha o una vasija prehispana con la imagen del felino, puede decirnos más acerca del significado ritual de estos seres que cualquier lección al respecto. Pongo estos dos ejemplos del felino y de la nave porque ocurrieron dentro de exhibiciones en museos locales.
¿Qué discursos piensa usted que se están construyendo en los museos de Buenos Aires y en los de otras regiones del país? El caso de los ejemplos anteriores, que corresponden a exhibiciones montadas en el Museo Regional de la Colonia San José, en Entre Ríos, para narrar la llegada de los inmigrantes suizos al lugar en 1856, y al apoderamiento ritual de los atributos del felino por parte de las culturas del noroeste argentino (tal como se montó en el Museo Etnográfico de la UBA), causaron impactos que fueron eficaces para crear curiosidad e interés, y que requieren ser complementados con otros elementos que vayan complejizando gradualmente el mensaje, o los múltiples mensajes que se pongan a disposición del visitante. Esta es la manera de construir discursos, estos son ejemplos de lo que se está construyendo.
En relación a esta construcción que ocurre en los museos, ¿cómo se construye la memoria a través de ellos? Se construye del mismo modo en que lo hacemos en nuestra intimidad: por asociación de imágenes, sonidos, afectos, texturas, vinculaciones sociales...
¿Cómo es la relación de nuestros museos con el público que los visita? Creo que al público en general no se le han dado las pistas necesarias sobre lo que se está hablando, sobre todo cuando se trata de museos de arte contemporáneo. Cuando esto ocurre, se busca entonces la colaboración de académicos; pero ellos transforman la exhibición en signos poco comunicables… Aunque existen algunos museos locales que han comenzado a cambiar. Por ejemplo, el Museo Histórico Nacional, y el Museo Nacional de Bellas Artes, también. Este último, con la exhibición de la colección Guerrico y su contextualización. Allí, en este ejemplo, está muy claramente representado el imaginario nacional de una época. Otros museos argentinos, en cambio, no son tan felices. Pienso por ejemplo en el Museo Mitre, que tiene una bellísima biblioteca pero que, con lo valiosa que fue la vida de Mitre, eso no se ve… ¿Cómo hacemos como público para reconocer el discurso que un museo imparte, a través de qué elementos? La exposición que se denominó Los Primeros Modernos , en el MNBA, fue la más visitada por el público de todo el país en 2007. Se trataba de la obra de los pintores argentinos de fines del XIX y comienzos del XX puesta en contexto con recursos participativos, como los comentarios positivos y adversos de facsímiles de periódicos de época que los visitantes podían llevarse consigo. El público comprendió que quería demostrarse que ese arte, que ahora parece clásico, había sido polémico y estaba basado en enseñanzas europeas y en rupturas estéticas fundantes. Suscitaba la comparación entre esa modernidad con la presente, invitaba al espectador a cotejar su propia experiencia. Esta fue una manera de que el propio público reconociera los mecanismos de un discurso museológico, expositivo.
En “El museo en escena”, recién editado, catorce expertos analizan el contexto y el clima intelectual de los museos más emblemáticos de América Latina desde su creación. Política, cultura e historia se entrelazan en este diálogo con Américo Castilla, su compilador.
Por MERCEDES PEREZ BERGLIAFFA
La flamante publicación de El museo en escena comienza a llenar uno de esos vacíos que todavía, en nuestro país, se están saldando: el que trata sobre cómo se forman, construyen, llenan, planifican, restan y cambian los museos locales actualmente, y con qué sentidos se hace.
Tema con poca publicación originaria de América Latina, aunque abundante sobre todo en los lenguajes sajones –lo que para nuestra realidad museológica y patrimonial sólo es útil a medias– el libro intenta aportar conocimientos sobre las instituciones museísticas latinoamericanas y sobre su historia. Intenta plantear preguntas, llamar a la reflexión, haciendo hincapié sobre todo en los contextos históricos y en las investigaciones sobre los llamados “climas de época”.
La selección de los autores, que incluye a los argentinos Néstor García Canclini, Irina Podgorny, Laura Malosetti Costa, Susana García, Graciela Schimilchuk, la chilena Natalia García- Huidobro Budge, la mexicana Ana Rosas Mantecón, el paraguayo Ticio Escobar, los brasileños Renata Motta y María Margaret Lopes, la boliviana Carmen Beatriz Loza, el colombiano William Alfonso López Rosas y el costarricense Oscar Navarro Rojas, nos habla a las claras del ánimo regionalista del compilador del libro, el abogado y artista Américo Castilla.
También nos dice sobre el fenómeno que está ocurriendo desde la segunda mitad del siglo XX, desde que el arte y todo lo vinculado a él traspasaron en mucho las fronteras artístico-estéticas y se convirtieron casi exclusivamente en un fenómeno mediático, de masas y de mercado (recordemos a Madonna comprando el Autorretrato de Frida Kahlo en el año 1982…).
Probablemente sea por todo esto que en la actualidad los antropólogos culturales posan con mucha fuerza su atención sobre el arte y sus diversos sistemas como tema de investigación, y comienzan a escribir sobre él.
Esta tendencia también queda demostrada en el libro: muchos de los autores convocados por Castilla son antropólogos. Reconocido sobre todo por su desempeño como gestor cultural en la Fundación Antorchas, entidad en la que dirigió el sector cultural durante doce años, como parte del directorio que presidió el Museo Nacional de Bellas Artes durante 2006-2007 y luego, durante los 2000, como director de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura Argentina, Castilla viene actuando durante los últimos años a través de su fundación, TyPA (Teoría y Práctica de las Artes), un organismo que se dedica sobre todo a la difusión y edición de textos sobre artes nacionales y regionales, a los temas vinculados al patrimonio y al cine.
En diálogo con Ñ desde Chicago, la ciudad donde participaba de un congreso al momento de realizarse esta entrevista, Américo Castilla habla, entre otros temas, de los museos como construcción política, de las tendencias actuales en las instituciones públicas y privadas y de la experiencia de pensar este libro.
Por sus anteriores desempeños, usted conoce perfectamente los museos que existen a lo largo y a lo ancho de la Argentina. ¿Qué tipo de espacio piensa que representan hoy los museos dentro de nuestras ciudades? Por su aspecto exterior los hay desde invisibles hasta determinantes de la circulación urbana. En uno u otro caso, el alcance simbólico de los mensajes que son capaces de emitir, los diálogos que puedan suscitar o la capacidad mediadora entre la diversidad de interpretaciones que están en condiciones de asumir, permite que les atribuyamos un sitio de privilegio para la convivencia ciudadana.
Aunque hay que tener en cuenta que el museo no es el mejor lugar para constatar conocimientos sino para confrontarlos, porque es una experiencia sensorial que te abre la curiosidad hacia cosas que no imaginabas, y también a confrontar tus propios prejuicios. Idealmente, los museos no deberían ser lugares para constatar prejuicios, aún cuando existan algunos capaces de hacerlo, como por ejemplo, los parques temáticos; vos vas a Tierra Santa porque querés confirmar lo que ya sabés.
¿Cómo piensa que un museo llega a constituirse como construcción política? En nuestro país, en el pasado, la única región que fue capaz de crear su propio centro de investigación, su propio centro de poder simbólico que pasara por encima del poder político, fue Córdoba. Esta provincia creó su propia Academia de Ciencias, que fue atesorando los objetos valiosos de la región.
Fue distinto lo que ocurrió en regiones de una enorme riqueza como pueden serlo Salta y Tucumán. En estos casos, los objetos valiosos eran traídos a Buenos Aires. El propio Schiaffino –creador del Museo Nacional de Bellas Artes– pedía que se trajeran todos los vestigios de las misiones jesuíticas a la capital. De hecho, se trajo toda la imaginería, a través de un alemán, Meyer, y de Ambrossetti mismo. Con todo esto lo que quiero decir es que elaborar una puesta en escena desde la cual atribuir significados e interpretaciones determinadas acerca del pasado o el presente, es un acto que adjudica veracidad a determinados discursos en detrimento de otros. Que esa escenificación tenga lugar en un ámbito legitimador como un museo brinda a esa narrativa un rol social predominante.
¿Cuál es para usted la importancia de que los objetos con algún valor simbólico estén en su contexto original? Si un objeto tiene su contexto alrededor tiene todos sus valores próximos, a la vista. Si lo apartás y lo ponés como obra de arte dentro de algún museo, entonces pasa algo distinto. El objeto tiene su sentido original en su contexto original.
¿Es realmente importante que un determinado objeto se exhiba en su lugar de origen? Es un tema cuestionable, que está relacionado con la etnografía. Por ejemplo, los descendientes de los pueblos originarios reclaman los objetos que pertenecieron a sus ancestros. Ahora, hay otro tema: tienen que tener dónde ponerlos.
No puedo dejar de mencionar un caso polémico, que fue la creación del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) en Salta hace algunos años, al descubrirse las famosas momias de los niños de Llullaillaco. Recuerdo que usted se oponía a este museo.
Sí, en esa época yo era director de Patrimonio e hice una declaración sobre el tratamiento de los derechos humanos en relación a ese tema.
Ocurre que ése fue un enterratorio muy muy original de la zona andina del Cono Sur. Fue una ceremonia muy especial, que no sucedía en todos los Andes sino sólo allí. Violar ese enterratorio ritual es tremendo. Uno puede decir “se hizo por interés cientifico”, pero eso ya se había hecho muchas veces, no había necesidad de bajar a los niños de las montañas. Aún cuando los procesos científicos no fueron malos, el resultado final… es un show. Es un negocio. Ahí cobran entrada.
Usted menciona en el libro que un visitante puede acercarse a un museo a través de la intelectualidad o de la afectividad. ¿Cómo sería este acercamiento a través de la afectividad? Sabemos que los sentimientos son vehículos que despiertan más vívidamente la curiosidad y ponen en alerta a los sentidos de un modo más amplio que la exclusiva especulación mental. Leer un panel que cuenta la historia de un inmigrante, no es lo mismo que estar a bordo de la cubierta de una nave escuchando las aves y observando un paisaje inesperado; seguir las huellas de un jaguar en un ámbito sombrío para luego descubrir en las penumbras un hacha o una vasija prehispana con la imagen del felino, puede decirnos más acerca del significado ritual de estos seres que cualquier lección al respecto. Pongo estos dos ejemplos del felino y de la nave porque ocurrieron dentro de exhibiciones en museos locales.
¿Qué discursos piensa usted que se están construyendo en los museos de Buenos Aires y en los de otras regiones del país? El caso de los ejemplos anteriores, que corresponden a exhibiciones montadas en el Museo Regional de la Colonia San José, en Entre Ríos, para narrar la llegada de los inmigrantes suizos al lugar en 1856, y al apoderamiento ritual de los atributos del felino por parte de las culturas del noroeste argentino (tal como se montó en el Museo Etnográfico de la UBA), causaron impactos que fueron eficaces para crear curiosidad e interés, y que requieren ser complementados con otros elementos que vayan complejizando gradualmente el mensaje, o los múltiples mensajes que se pongan a disposición del visitante. Esta es la manera de construir discursos, estos son ejemplos de lo que se está construyendo.
En relación a esta construcción que ocurre en los museos, ¿cómo se construye la memoria a través de ellos? Se construye del mismo modo en que lo hacemos en nuestra intimidad: por asociación de imágenes, sonidos, afectos, texturas, vinculaciones sociales...
¿Cómo es la relación de nuestros museos con el público que los visita? Creo que al público en general no se le han dado las pistas necesarias sobre lo que se está hablando, sobre todo cuando se trata de museos de arte contemporáneo. Cuando esto ocurre, se busca entonces la colaboración de académicos; pero ellos transforman la exhibición en signos poco comunicables… Aunque existen algunos museos locales que han comenzado a cambiar. Por ejemplo, el Museo Histórico Nacional, y el Museo Nacional de Bellas Artes, también. Este último, con la exhibición de la colección Guerrico y su contextualización. Allí, en este ejemplo, está muy claramente representado el imaginario nacional de una época. Otros museos argentinos, en cambio, no son tan felices. Pienso por ejemplo en el Museo Mitre, que tiene una bellísima biblioteca pero que, con lo valiosa que fue la vida de Mitre, eso no se ve… ¿Cómo hacemos como público para reconocer el discurso que un museo imparte, a través de qué elementos? La exposición que se denominó Los Primeros Modernos , en el MNBA, fue la más visitada por el público de todo el país en 2007. Se trataba de la obra de los pintores argentinos de fines del XIX y comienzos del XX puesta en contexto con recursos participativos, como los comentarios positivos y adversos de facsímiles de periódicos de época que los visitantes podían llevarse consigo. El público comprendió que quería demostrarse que ese arte, que ahora parece clásico, había sido polémico y estaba basado en enseñanzas europeas y en rupturas estéticas fundantes. Suscitaba la comparación entre esa modernidad con la presente, invitaba al espectador a cotejar su propia experiencia. Esta fue una manera de que el propio público reconociera los mecanismos de un discurso museológico, expositivo.
segunda-feira, 15 de novembro de 2010
Um século brilhante na pintura portuguesa

11.11.2010 - Ana Dias Cordeiro
É a exposição do ano do Museu Nacional de Arte Antiga, em Lisboa, e centra-se na pintura dos mestres anteriores ao Renascimento. "Os Primitivos Portugueses (1450-1550) - O Século de Nuno Gonçalves" abre esta quinta-feira com obras restauradas, retábulos reconstituídos e muitas perguntas.
Como figura de acolhimento, a ocupar todo o espaço de uma parede do grande hall que abre a exposição Primitivos Portugueses (1450-1550) - O século de Nuno Gonçalves, centrada na pintura da época anterior ao Renascimento, no Museu Nacional de Arte Antiga (MNAA), em Lisboa, o Retábulo do Mosteiro da Trindade surge em toda a sua monumentalidade.
E também como exemplo daquilo que esta exposição pretende ser: uma ocasião única para mostrar o que de melhor existe da pintura portuguesa dos séculos XV e XVI, com obras restauradas ereagrupando painéis retabulares, habitualmente dispersos. Para o comissário da exposição e director adjunto do museu, José Alberto Seabra Carvalho, trata-se de mostrar esta arte "de um modo como o público nunca a viu".
Do mestre Garcia Fernandes e com data de 1537, o Retábulo do Mosteiro da Trindade é para o comissário uma das mais importantes das 160 obras do mais rico património da pintura portuguesa mostrado nesta exposição que é inaugurada esta quinta-feira, 11 de Novembro.
No MNAA, Os Primitivos Portugueses... divide-se por seis núcleos e a eles associa-se um sétimo módulo, no Museu de Évora, mas a partir de 18 de Novembro (a exposição permanece em ambos os museus até 27 de Fevereiro do próximo ano).
Pela primeira vez desde o século XVII, quando foi retirado da capela-mor do Mosteiro da Trindade, em Lisboa, o retábulo de Garcia Fernandes é mostrado com os seus oito painéis, completamente restaurados, dando a ver uma obra quase nova. Esse restauro mostra "pinturas de cores abertas, com uma alegria que não era perceptível anteriormente", diz o historiador de arte Joaquim Caetano, ex-director do Museu de Évora e co-comissário da exposição. "É uma absoluta novidade", acrescenta José Alberto Seabra Carvalho. É um dos mais monumentais retábulos conservados na íntegra em Portugal, com oito metros de altura por seis de largura. ............LEIA MAIS CLICANDO NO TÍTULO
domingo, 14 de novembro de 2010
Fórum das Letras traz grandes encontros a Ouro Preto
Fórum das Letras traz grandes encontros a Ouro Preto
Mia Couto, Laurentino Gomes, Adélia Prado, Décio Pignatari, Marcelino Freire, Affonso Romano de SantAnna, João Maimona, Manuel Rui, Arthur Dapieve, Beatriz Bracher, Toninho Horta, João Moreira Salles, Marina Colasanti e Leonardo Boff são alguns dos convidados especiais do Fórum das Letras de Ouro Preto, neste fim de semana prolongado. A sexta edição do evento vai até o dia 15 de novembro e contará com debates dos mais diversos assuntos, como a mescla da identidade brasileira e africana, tema central do encontro, até a produção jornalística atual.
Neste sábado, a programação do Fórum das Letras tem início às 11h, com o Ciclo Bravo! de Jornalismo e Literatura, no Anexo do Museu da Inconfidência, com a mesa O jornalismo entre a ficção e a história, com Paulo Markun, Lira Neto e mediação de André Nigri. As atividades no Cine Vila Rica têm início às 15h, com o tema Os órfãos da Independência: as relações Brasil e África e as esperanças frustradas em 1822. O debate terá a presença de Laurentino Gomes, que acaba de lançar o livro 1822, que conta a história do processo de Independência brasileiro, Fragata de Morais e Clóvis Bulcão. Adélia Prado, uma das autoras mais aguardadas do evento, estará na sessão das 17h, ao lado de Edney Silvestre e Leda Nagle, para discutir a respeito da Literatura, Identidade, Verdade. Finalizando o sábado, os poetas Décio Pignatari, Carlito Azevedo, Frederico Barbosa e Adriano Botelho.
Paralelamente aos debates, o Fórum das Letras reserva ainda espaço para as crianças. O Fórum das Letrinhas tem continuidade com a Vila Livros: Rica de Crianças, um espaço destinado exclusivamente à divulgação da literatura infantil, na Casa de Gonzaga. A Via-Sacra Poética também segue levando a literatura para as ruas de Ouro Preto e região. Às 14h, começa a Folia de São Gonçalo, no distrito de Amarantina. À noite, a partir das 20h30, Marcelino Freire participa do evento com o espetáculo Contos Negreiros, adaptação de seu livro homônimo, vencedor do Prêmio Jabuti na categoria Contos em 2006. Participam da apresentação a cantora Fabiana Cozza e os músicos Douglas Alonso, Rodrigo Campos e André Santos, na Casa da Ópera. Às 23h, acontece o show com a banda Vira-Saia e, à 0h, começa o Sarau Noite Adentro.
No domingo, algumas das estrelas do evento são Affonso Romano de SantAnna, Manuel Rui e João Maimona, que participam do debate A poesia cobrindo as distâncias entre a África e o Brasil, no Cine Vila Rica. João Paulo Cuenca, Felipe Pena e Arthur Dapieve se encontram às 17h, na mesa A literatura e a diversidade urbana. A sessão Cinema e deslocamentos, com Marcos Strecker e Beatriz Bracher, tem início às 19h. Às 21h, o Fórum das Letras abre as portas para o lançamento nacional da biografia de Toninho Horta, um dos mais importantes músicos brasileiros. O bate-papo Toninho Horta: Harmonia Compartilhada precede o lançamento e contará com a presença do músico e da autora, Maria Tereza Rangel.
A programação noturna do evento contará com o Movimento Audiovisual de Ouro Preto, às 21h30; com o cortejo Na Levada da Marchinha, com os músicos do Distrito de Santa Rita, às 22h; com o Baile a Céu Aberto, com a Orquestra Baile da Sociedade Musical Senhor Bom Jesus de Matosinhos, na Ponte dos Contos, às 22h30; e, à 0h, o Sarau Noite Adentro, no Restaurante Café & Cia.
O domingo, último dia de Fórum das Letras, começa às 11h, com o Ciclo Bravo! de Jornalismo e Literatura, no Anexo do Museu da Inconfidência. A mesa A construção de perfis no Jornalismo terá a presença de João Moreira Salles, da revista piauí, e Ubiratan Brasil, do jornal O Estado de S. Paulo. Às 15h, no Cine Vila Rica, começa o debate Minha guerra alheia: mulheres guerreiras, na vida e na literatura, com Marina Colasanti e Margarida Paredes, com mediação de Simone Schmidt. A mesa de fechamento da sexta edição do Fórum das Letras de Ouro Preto acontece às 17h, com o debate Escrita, Liberdade e Transformação do Mundo, com Leonardo Boff e Mia Couto, duas das presenças mais aguardadas do evento. A última atividade do dia está marcada para as 21h, na Igreja São Francisco de Assis, com a apresentação da Orquestra Ouro Preto.
A sexta edição do Fórum das Letras de Ouro Preto homenageia a África e os países de língua portuguesa, com autores vindos de diversos locais, como Angola, Moçambique, Guiné-Bissau, Cabo Verde e Portugal, além, é claro, dos brasileiros. O Fórum das Letras é realizado pela Universidade Federal de Ouro Preto (UFOP).
* Fonte: Site do Fórum das Letras
Mia Couto, Laurentino Gomes, Adélia Prado, Décio Pignatari, Marcelino Freire, Affonso Romano de SantAnna, João Maimona, Manuel Rui, Arthur Dapieve, Beatriz Bracher, Toninho Horta, João Moreira Salles, Marina Colasanti e Leonardo Boff são alguns dos convidados especiais do Fórum das Letras de Ouro Preto, neste fim de semana prolongado. A sexta edição do evento vai até o dia 15 de novembro e contará com debates dos mais diversos assuntos, como a mescla da identidade brasileira e africana, tema central do encontro, até a produção jornalística atual.
Neste sábado, a programação do Fórum das Letras tem início às 11h, com o Ciclo Bravo! de Jornalismo e Literatura, no Anexo do Museu da Inconfidência, com a mesa O jornalismo entre a ficção e a história, com Paulo Markun, Lira Neto e mediação de André Nigri. As atividades no Cine Vila Rica têm início às 15h, com o tema Os órfãos da Independência: as relações Brasil e África e as esperanças frustradas em 1822. O debate terá a presença de Laurentino Gomes, que acaba de lançar o livro 1822, que conta a história do processo de Independência brasileiro, Fragata de Morais e Clóvis Bulcão. Adélia Prado, uma das autoras mais aguardadas do evento, estará na sessão das 17h, ao lado de Edney Silvestre e Leda Nagle, para discutir a respeito da Literatura, Identidade, Verdade. Finalizando o sábado, os poetas Décio Pignatari, Carlito Azevedo, Frederico Barbosa e Adriano Botelho.
Paralelamente aos debates, o Fórum das Letras reserva ainda espaço para as crianças. O Fórum das Letrinhas tem continuidade com a Vila Livros: Rica de Crianças, um espaço destinado exclusivamente à divulgação da literatura infantil, na Casa de Gonzaga. A Via-Sacra Poética também segue levando a literatura para as ruas de Ouro Preto e região. Às 14h, começa a Folia de São Gonçalo, no distrito de Amarantina. À noite, a partir das 20h30, Marcelino Freire participa do evento com o espetáculo Contos Negreiros, adaptação de seu livro homônimo, vencedor do Prêmio Jabuti na categoria Contos em 2006. Participam da apresentação a cantora Fabiana Cozza e os músicos Douglas Alonso, Rodrigo Campos e André Santos, na Casa da Ópera. Às 23h, acontece o show com a banda Vira-Saia e, à 0h, começa o Sarau Noite Adentro.
No domingo, algumas das estrelas do evento são Affonso Romano de SantAnna, Manuel Rui e João Maimona, que participam do debate A poesia cobrindo as distâncias entre a África e o Brasil, no Cine Vila Rica. João Paulo Cuenca, Felipe Pena e Arthur Dapieve se encontram às 17h, na mesa A literatura e a diversidade urbana. A sessão Cinema e deslocamentos, com Marcos Strecker e Beatriz Bracher, tem início às 19h. Às 21h, o Fórum das Letras abre as portas para o lançamento nacional da biografia de Toninho Horta, um dos mais importantes músicos brasileiros. O bate-papo Toninho Horta: Harmonia Compartilhada precede o lançamento e contará com a presença do músico e da autora, Maria Tereza Rangel.
A programação noturna do evento contará com o Movimento Audiovisual de Ouro Preto, às 21h30; com o cortejo Na Levada da Marchinha, com os músicos do Distrito de Santa Rita, às 22h; com o Baile a Céu Aberto, com a Orquestra Baile da Sociedade Musical Senhor Bom Jesus de Matosinhos, na Ponte dos Contos, às 22h30; e, à 0h, o Sarau Noite Adentro, no Restaurante Café & Cia.
O domingo, último dia de Fórum das Letras, começa às 11h, com o Ciclo Bravo! de Jornalismo e Literatura, no Anexo do Museu da Inconfidência. A mesa A construção de perfis no Jornalismo terá a presença de João Moreira Salles, da revista piauí, e Ubiratan Brasil, do jornal O Estado de S. Paulo. Às 15h, no Cine Vila Rica, começa o debate Minha guerra alheia: mulheres guerreiras, na vida e na literatura, com Marina Colasanti e Margarida Paredes, com mediação de Simone Schmidt. A mesa de fechamento da sexta edição do Fórum das Letras de Ouro Preto acontece às 17h, com o debate Escrita, Liberdade e Transformação do Mundo, com Leonardo Boff e Mia Couto, duas das presenças mais aguardadas do evento. A última atividade do dia está marcada para as 21h, na Igreja São Francisco de Assis, com a apresentação da Orquestra Ouro Preto.
A sexta edição do Fórum das Letras de Ouro Preto homenageia a África e os países de língua portuguesa, com autores vindos de diversos locais, como Angola, Moçambique, Guiné-Bissau, Cabo Verde e Portugal, além, é claro, dos brasileiros. O Fórum das Letras é realizado pela Universidade Federal de Ouro Preto (UFOP).
* Fonte: Site do Fórum das Letras
sexta-feira, 12 de novembro de 2010
Arendt e Heidegger: com cinema dentro
24.12.2009 - Cláudia Silva
"Hannah e Martin" faz contracenar dois grandes filósofos do século XX, Hannah Arendt e Martin Heidegger. Questões do perdão, da política e da filosofia numa peça multimédia para ver no Teatro Aberto até Janeiro
A verdade bem dita é que poucos jovens vão ao teatro. Corremos o risco de dizer (não fizemos nenhum censo) que, provavelmente, o reduzido público jovem de teatro se resume a estudiosos do assunto e áreas afins. A maioria prefere ir ao cinema. Será preciso o teatro aproximar-se do cinema para se aproximar dos jovens? Não é assim tão incoerente como parece: estamos a falar da geração M, M de "multitasking" (termo cunhado por um estudo da Kaiser Family Foundation em 2005), aquela que passa seis horas e meia por dia a usar diferentes médias ao mesmo tempo.
"Hannah e Martin", de Kate Fodor, que está em cena desde o dia 19 no Teatro Aberto, em Lisboa, vai por esse caminho de cruzamento da linguagem cinematográfica com a teatral. Em palco há vídeo com cor saturada, "se quiser quase Walt Disney", diz o encenador João Lourenço, mas também há preto e branco. O audiovisual é um jogo com os actores em palco e tudo é desmontado: até a utilização do "chroma key" fica exposta. Um dos actores, João Garcia, só aparece em vídeo. Mas nada disso é uma rendição ao cinema ou um modismo, esclarece o encenador: "É por causa da linguagem que dou importância à imagem. Se a linguagem aparece sem mais nada, as pessoas cansam-se, desligam-se, e começam a pensar noutra coisa. Pode até haver pessoas que se sintam incomodadas com o vídeo [no teatro], mas interessa-me muito o público jovem. Como hoje as coisas chegam muito pela via vídeo, a palavra pode chegar-lhes melhor assim. Interessa-me que as pessoas oiçam as palavras deles".
Eles são Hannah Arendt (1906-1975), filósofa alemã de ascendência judaica que se transformou numa das figuras maiores do pensamento político ocidental com livros como "As Origens do Totalitarismo" (ensaio em que equipara o nazismo e o comunismo, mostrando como a conduta totalitária depende da banalização do terror e da manipulação das massas), e Martin Heidegger (1889-1976), o filósofo alemão que foi professor de Hannah e admirador de Hitler. Ana Pardão e Rui Mendes, respectivamente, corporizam em palco a relação divergente de aluna-professor-amantes que os dois mantiveram. Enquanto ela é uma "filósofa do contacto humano", ele é um "filósofo da torre de marfim", diz João Lourenço.
Simulacros
"Hannah e Martin" é bem um espectáculo da era do simulacro, em que se dá mais valor à imagem virtual do que à imagem real. No Teatro Aberto temos as duas e podemos escolher para qual queremos olhar. E, às vezes, elas até comunicam entre si. A ferramenta audiovisual, sublinha o encenador, é uma forma de clarificar e tornar acessível a vida e a filosofia das personagens. É também um meio de possibilitar, através do grande plano, "uma intimidade do espectador com o actor que ele nunca tem em teatro".
Em 1983, quando ainda nem se pensava em fazer vídeo em directo num palco, João Lourenço já misturava cinema com teatro: "Em 'Suicidário', fiz projecção de películas sobre imagens da Revolução Russa de 1917. Sempre houve uma tentativa da minha parte de fazer uma ligação ao cinema". Em 2006, encenou "Galileu", de Brecht, onde usou o vídeo como ferramenta para localizar Pádua e Veneza. Também havia câmaras em directo. "Tenho usado o vídeo como complemento da cena", continua. Gosta particularmente de mostrar, através do audiovisual, o que uma personagem faz antes ou depois de uma cena. Funciona como extensão do trabalho do actor em palco.
Amor e perdão
"Hannah e Martin" é um espectáculo que se passa nos anos 30 e 40. Mas foram a actualidade do texto e a diversidade de leituras que permite que motivaram João Lourenço e a dramaturga Vera San Payo de Lemos a trabalhar a primeira peça de Kate Fodor, uma jovem dramaturga norte-americana. O encenador viu a peça pela primeira vez há três anos, em Londres, e reconheceu fragilidades de um primeiro trabalho de dramaturgia mas viu sobretudo grandes qualidades. "É um texto que podia ser muito denso, mas é acessível a qualquer pessoa", conta. A autora obteve grande sucesso com a peça, distinguida com o Prêmio Roger L. Stevens do Kennedy Center. Ex-jornalista económica, só há oito anos começou a escrever para teatro. Actualmente, escreve guiões e ensina Escrita Teatral na Universidade da Pensilvânia. Quando ouviu falar sobre a relação de Arendt e Heidegger ficou intrigada. Não percebeu como fora possível a uma filósofa de ascendência judia relacionar-se com um homem que se tornou membro do Partido Nazi - e perdoá-lo.
É Hannah Arendt quem conta essa história ao público desde os tempos em que era aluna de Heidegger, passando pela sua primeira noite de sexo com o professor e pelo retorno à Alemanha para reportar os Julgamentos de Nuremberga para a revista "New Yorker". Hannah também lembra a relação do amante com a sua esposa e os dois maridos que teve, entre outros momentos históricos.
João Lourenço trouxe "Hannah e Martin" para Portugal e fê-la especial. O encenador quis dar uma face original a Hannah Arendt e escolheu para isso uma actriz desconhecida do público de teatro: Ana Padrão teve a sua primeira e única actuação no teatro há 23 anos, em "Mãe Coragem", de Bertolt Brecht, também encenada por João Lourenço.
O encenador quer que "muita gente jovem" vá assistir ao espectáculo. Acredita que isto se concretizará, porque muitos professores já manifestaram interesse. Nós, por cá, ficámos com a sensação de que uma nova categoria de teatro está a emergir...
"Hannah e Martin" faz contracenar dois grandes filósofos do século XX, Hannah Arendt e Martin Heidegger. Questões do perdão, da política e da filosofia numa peça multimédia para ver no Teatro Aberto até Janeiro
A verdade bem dita é que poucos jovens vão ao teatro. Corremos o risco de dizer (não fizemos nenhum censo) que, provavelmente, o reduzido público jovem de teatro se resume a estudiosos do assunto e áreas afins. A maioria prefere ir ao cinema. Será preciso o teatro aproximar-se do cinema para se aproximar dos jovens? Não é assim tão incoerente como parece: estamos a falar da geração M, M de "multitasking" (termo cunhado por um estudo da Kaiser Family Foundation em 2005), aquela que passa seis horas e meia por dia a usar diferentes médias ao mesmo tempo.
"Hannah e Martin", de Kate Fodor, que está em cena desde o dia 19 no Teatro Aberto, em Lisboa, vai por esse caminho de cruzamento da linguagem cinematográfica com a teatral. Em palco há vídeo com cor saturada, "se quiser quase Walt Disney", diz o encenador João Lourenço, mas também há preto e branco. O audiovisual é um jogo com os actores em palco e tudo é desmontado: até a utilização do "chroma key" fica exposta. Um dos actores, João Garcia, só aparece em vídeo. Mas nada disso é uma rendição ao cinema ou um modismo, esclarece o encenador: "É por causa da linguagem que dou importância à imagem. Se a linguagem aparece sem mais nada, as pessoas cansam-se, desligam-se, e começam a pensar noutra coisa. Pode até haver pessoas que se sintam incomodadas com o vídeo [no teatro], mas interessa-me muito o público jovem. Como hoje as coisas chegam muito pela via vídeo, a palavra pode chegar-lhes melhor assim. Interessa-me que as pessoas oiçam as palavras deles".
Eles são Hannah Arendt (1906-1975), filósofa alemã de ascendência judaica que se transformou numa das figuras maiores do pensamento político ocidental com livros como "As Origens do Totalitarismo" (ensaio em que equipara o nazismo e o comunismo, mostrando como a conduta totalitária depende da banalização do terror e da manipulação das massas), e Martin Heidegger (1889-1976), o filósofo alemão que foi professor de Hannah e admirador de Hitler. Ana Pardão e Rui Mendes, respectivamente, corporizam em palco a relação divergente de aluna-professor-amantes que os dois mantiveram. Enquanto ela é uma "filósofa do contacto humano", ele é um "filósofo da torre de marfim", diz João Lourenço.
Simulacros
"Hannah e Martin" é bem um espectáculo da era do simulacro, em que se dá mais valor à imagem virtual do que à imagem real. No Teatro Aberto temos as duas e podemos escolher para qual queremos olhar. E, às vezes, elas até comunicam entre si. A ferramenta audiovisual, sublinha o encenador, é uma forma de clarificar e tornar acessível a vida e a filosofia das personagens. É também um meio de possibilitar, através do grande plano, "uma intimidade do espectador com o actor que ele nunca tem em teatro".
Em 1983, quando ainda nem se pensava em fazer vídeo em directo num palco, João Lourenço já misturava cinema com teatro: "Em 'Suicidário', fiz projecção de películas sobre imagens da Revolução Russa de 1917. Sempre houve uma tentativa da minha parte de fazer uma ligação ao cinema". Em 2006, encenou "Galileu", de Brecht, onde usou o vídeo como ferramenta para localizar Pádua e Veneza. Também havia câmaras em directo. "Tenho usado o vídeo como complemento da cena", continua. Gosta particularmente de mostrar, através do audiovisual, o que uma personagem faz antes ou depois de uma cena. Funciona como extensão do trabalho do actor em palco.
Amor e perdão
"Hannah e Martin" é um espectáculo que se passa nos anos 30 e 40. Mas foram a actualidade do texto e a diversidade de leituras que permite que motivaram João Lourenço e a dramaturga Vera San Payo de Lemos a trabalhar a primeira peça de Kate Fodor, uma jovem dramaturga norte-americana. O encenador viu a peça pela primeira vez há três anos, em Londres, e reconheceu fragilidades de um primeiro trabalho de dramaturgia mas viu sobretudo grandes qualidades. "É um texto que podia ser muito denso, mas é acessível a qualquer pessoa", conta. A autora obteve grande sucesso com a peça, distinguida com o Prêmio Roger L. Stevens do Kennedy Center. Ex-jornalista económica, só há oito anos começou a escrever para teatro. Actualmente, escreve guiões e ensina Escrita Teatral na Universidade da Pensilvânia. Quando ouviu falar sobre a relação de Arendt e Heidegger ficou intrigada. Não percebeu como fora possível a uma filósofa de ascendência judia relacionar-se com um homem que se tornou membro do Partido Nazi - e perdoá-lo.
É Hannah Arendt quem conta essa história ao público desde os tempos em que era aluna de Heidegger, passando pela sua primeira noite de sexo com o professor e pelo retorno à Alemanha para reportar os Julgamentos de Nuremberga para a revista "New Yorker". Hannah também lembra a relação do amante com a sua esposa e os dois maridos que teve, entre outros momentos históricos.
João Lourenço trouxe "Hannah e Martin" para Portugal e fê-la especial. O encenador quis dar uma face original a Hannah Arendt e escolheu para isso uma actriz desconhecida do público de teatro: Ana Padrão teve a sua primeira e única actuação no teatro há 23 anos, em "Mãe Coragem", de Bertolt Brecht, também encenada por João Lourenço.
O encenador quer que "muita gente jovem" vá assistir ao espectáculo. Acredita que isto se concretizará, porque muitos professores já manifestaram interesse. Nós, por cá, ficámos com a sensação de que uma nova categoria de teatro está a emergir...
Teatro Projecto do Museu de Marionetas continua após morte de Seara Cardoso
02.11.2010 - Lusa
Produtora garante continuidade no edifício da rua das Flores.
A instalação de um Museu de Marionetas no Porto é um projecto para continuar apesar da morte do seu mentor, João Paulo Seara Cardoso, garantiu hoje à Lusa a produtora da companhia Teatro de Marionetas do Porto. A companhia já investiu na recuperação de parte do edifício, mas ainda não há condições para que seja aberto ao público.
"O projecto não fica em causa. Nem o da companhia, nem o da recuperação do Museu", assegurou Sofia Carvalho, produtora do Teatro de Marionetas do Porto.
A responsável adiantou, no entanto, que a companhia terá de escolher quem ficará a coordenar o resto do projecto do Museu, já que era João Paulo Seara Cardoso, director artístico e fundador do Teatro de Marionetas do Porto falecido sexta-feira, "quem estava a tratar dele".
Dois dos quatro pisos do edifício que vai acolher o museu estão já "completamente recuperados" com "dinheiros próprios" da companhia. Falta recuperar a outra metade do prédio da rua das Flores, mas isso é algo que "tem de se ir fazendo aos poucos, porque as receitas próprias da companhia não são nada de extraordinário", sustenta Sofia Carvalho. Adiantou que a Fundação Calouste Gulbenkian "apoiou a montagem de uma oficina de recuperação e a compra de material expositivo", e explicou que os dois pisos do edifício com obras concluídas ficaram apenas disponíveis para visitas pedagógicas.
"Para a abertura ao público ainda não há condições", notou. O projecto para o Museu de Marionetas do Porto, orçado em cerca de 200 mil euros, é da autoria do arquitecto José Gigante e prevê a reabilitação de um edifício de 500 metros quadrados na rua das Flores, no centro histórico do Porto.
Num texto sobre o museu, colocado no seu site, a companhia de Teatro de Marionetas do Porto explica que possui cerca de 1200 peças e sublinha que "a companhia produz dois novos espectáculos por ano, cujas marionetas e objetos cénicos enriquecerão a todo o momento a coleção existente".
Produtora garante continuidade no edifício da rua das Flores.
A instalação de um Museu de Marionetas no Porto é um projecto para continuar apesar da morte do seu mentor, João Paulo Seara Cardoso, garantiu hoje à Lusa a produtora da companhia Teatro de Marionetas do Porto. A companhia já investiu na recuperação de parte do edifício, mas ainda não há condições para que seja aberto ao público.
"O projecto não fica em causa. Nem o da companhia, nem o da recuperação do Museu", assegurou Sofia Carvalho, produtora do Teatro de Marionetas do Porto.
A responsável adiantou, no entanto, que a companhia terá de escolher quem ficará a coordenar o resto do projecto do Museu, já que era João Paulo Seara Cardoso, director artístico e fundador do Teatro de Marionetas do Porto falecido sexta-feira, "quem estava a tratar dele".
Dois dos quatro pisos do edifício que vai acolher o museu estão já "completamente recuperados" com "dinheiros próprios" da companhia. Falta recuperar a outra metade do prédio da rua das Flores, mas isso é algo que "tem de se ir fazendo aos poucos, porque as receitas próprias da companhia não são nada de extraordinário", sustenta Sofia Carvalho. Adiantou que a Fundação Calouste Gulbenkian "apoiou a montagem de uma oficina de recuperação e a compra de material expositivo", e explicou que os dois pisos do edifício com obras concluídas ficaram apenas disponíveis para visitas pedagógicas.
"Para a abertura ao público ainda não há condições", notou. O projecto para o Museu de Marionetas do Porto, orçado em cerca de 200 mil euros, é da autoria do arquitecto José Gigante e prevê a reabilitação de um edifício de 500 metros quadrados na rua das Flores, no centro histórico do Porto.
Num texto sobre o museu, colocado no seu site, a companhia de Teatro de Marionetas do Porto explica que possui cerca de 1200 peças e sublinha que "a companhia produz dois novos espectáculos por ano, cujas marionetas e objetos cénicos enriquecerão a todo o momento a coleção existente".
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