terça-feira, 24 de janeiro de 2012

CARLOS FUENTES

Carlos Fuentes: “El verdadero boom latinoamericano es ahora”
El mexicano acaba de publicar “La gran novela latinoamericana”, un ensayo sobre el género y los que él considera sus mejores exponentes.



Jorge Luis Borges ya era un escritor consagrado cuando viajó a México y pidió conocer a Carlos Fuentes. No esperaba que el autor de La muerte de Artemio Cruz ni nadie lo rechazara. “Pidió verme y yo dije: ´no, no, no. Yo me quedo con el Borges autor´. Dicen que era difícil como persona. No quise saber nada del ser humano, quise quedarme con los libros, que constituyen un universo tan poderoso. ¿Para qué conocer al autor?”, se pregunta Fuentes, del otro lado del teléfono, en su casa de Ciudad de México.

Mejor le fue con su amigo Julio Cortázar. “Para mí fue un honor recibir, al mes de haber publicado La región más transparente , a los 29 años, una carta de 20 carillas de Cortázar en la que me trataba de usted y me señalaba lo que le había gustado. Era una carta muy sensible, inteligente y digna de Julio Cortázar”, dice sin disimular la emoción. Veintiséis años después, cuando Cortázar murió en París, Fuentes se enteró en Estados Unidos y enseguida llamó a México a su amigo en común Gabriel García Márquez. “´No creas todo lo que ves en los periódicos´, me dijo Gabo. Y tenía razón, Cortázar –el escritor– sigue vivo y era un ser humano maravilloso”, agrega Fuentes, que a sus 82 años, tras más de 20 novelas, libros de ensayos, cuentos y hasta una ópera, entiende el juego de las entrevistas.

El jueves llegará a las librerías de Argentina y del resto de Iberoamérica su libro más reciente La gran novela latinoamericana (Alfaguara), un ensayo sobre los escritores más paradigmáticos de la región y, también, una apología del género y una biografía literaria del propio Fuentes. Reflexiona sobre Bernal Díaz, el primer cronista de Indias, Rómulo Gallegos, Onetti, García Márquez, Vargas Llosa, José Donoso hasta llegar al colombiano Juan Gabriel Vásquez, el peruano Roncagliolo, el chileno Carlos Franz o los argentinos César Aira, Matilde Sánchez y Martín Caparrós. “Es un libro que fui haciendo a lo largo de la vida, porque tiene mucho que ver con mis lecturas de joven, con repasos, tiene que ver con amigos y escritores que me interesan. Es un libro muy personal, no es un manual ni un diccionario. Hay gente que falta, lo lamento. Soy mexicano y hablo más de México que de otros países. Pero hice el libro que yo quería y eso ya es motivo de satisfacción y de culpa. Ese es el origen del libro y acaso su destino también”, explica.

Habla de México pero también mucho de la Argentina, si hasta afirma que tenemos la literatura más rica del continente.

Si vamos país por país la literatura más rica del continente es, sin dudas, la de Argentina. El Martín Fierro y el Facundo son los únicos libros que rompen con la mediocridad del siglo XIX. El desarrollo de la literatura argentina es sumamente poderoso. Argentina está situada entre la vastedad del Océano Atlántico y la vastedad de La Pampa. Buenos Aires fue la respuesta a dos inmensidades a necesidades dictadas por la infinitud del espacio. La respuesta es urbana: una ciudad y una literatura.

¿Por qué incluye en este canon Borges si nunca escribió novelas?

Depende de lo que se considere como novela, porque a veces un cuento de Borges era un resumen de una novela. El Aleph contiene muchas novelas, igual que El jardín de los senderos que se bifurcan .

Usted habla de una nueva generación de escritores muy distinta a la del Boom, que usted compartió.

Nosotros si algo teníamos en común era que queríamos contar de nuevo la Historia de América latina. Sentíamos que no se había contado bien o entera. Cien años de soledad tiene ese propósito. En cambio, los nuevos autores no tienen encima ese reclamo histórico sino que hablan muy directamente de sus mujeres, de sus amantes, de sus ciudades, de sus profesiones, de la vida contemporánea y sobre todo urbana porque ha dejado de ser una novela agraria.

¿Y en términos de difusión?

En 1950 sólo había 3 escritores mexicanos traducidos en Francia. Hoy son más de 40 y también se traducen escritores argentinos, peruanos y colombianos. Oigame: éste es el verdadero boom , el de ahora, con una libertad de difusión mucho mayor que la que tuvimos nosotros.

Muchos, como Tom Wolfe, aseguran que a la novela está muerta, ¿por qué discrepa?

En las novelas se escribe lo que no se puede decir de otra manera. Las novelas dicen lo que no dice el periodismo o el arte pictórico. Hay un poder de creación y de perdurabilidad en la novela que no tienen otros modos de conocimiento. Las nuevas tecnologías –Internet, Twitter (que Fuentes usó sólo un día), el Ipad– no van a poder cumplir esa función. He visto a la novela amenazada por el cine, la televisión y la radio: la novela siempre permanece, se transforma.

Sus amigos García Márquez y Vargas Llosa ganaron el Nobel. ¿Usted no quería ganarlo?

¿Pues a quién no le gustaría? Pero cuando me dan el premio de Veracruz estoy contento. Uno no escribe para recibir premios. Ni Mario ni Gabriel escriben para ser premiados, escriben por un impulso muy importante y muy intimo. Además no lo recibieron Kafka, Tolstoi, Proust. ¿De qué se queja uno?


"Vivimos una crisis de civilización que empezó en el norte de Africa"
Tres acontecimientos obsesionan a Carlos Fuentes de cara a los próximos meses. A saber: Federico en su balcón , la novela que tiene a un resucitado Nietzsche como protagonista; un ensayo sobre grandes personalidades; y principalmente las elecciones presidenciales en México. “Yo era muy partidario de Marcelo Ebrard Casaubon, el actual jefe de gobierno de Ciudad de México, pero Manuel López Obrador le ganó la partida dentro del PRD . Todavía no se sabe quién será el candidato del oficialista PAN. Y el PRI tiene un candidato muy mediocre, un personaje funesto que se llama Enrique Peña Nieto”, se alarma.

Para Fuentes se trata de una elección menor en un país mayor en el que los problemas son gigantescos y los candidatos no ofrecen soluciones. “Son problemas inmensos. El crimen organizado está muy ligado a la relación con los Estados Unidos; hay millones de jóvenes sin estudio ni trabajo; una clase pobre que es la mitad del país y una clase civil intelectual social que ansía tener una democracia mejor que la que nos ofrecen. Hay factores de poder que pueden interrumpir el proceso y hay un ejercito que está en el margen por el momento. Veremos qué pasa”, diagnostica con esperanzas de las alianzas que pueda forjar López Obrador.

Fuentes no cree que los gobiernos de la región hayan forjado un modelo político y económico distinto al que propone Europa. Para él ya llegará el tiempo de los indignados latinoamericanos. “Hay una crisis de civilización muy amplia, que empezó a manifestarse curiosamente en el norte de Africa, llegó a Europa y ya cruzo el Atlántico, también llegará van a acabar en América latina”, insiste. Para él ésta es una crisis de las insuficiencias de la cultura y de la política. “Es algo muy difícil de definir salvo como un cambio de civilización”. Los gobiernos latinoamericanos empezarán también a temblar. “Hay muchos gobiernos anacrónicos en América latina. No creo que ninguno de los actuales gobiernos represente un cambio de sociedad, de civilización, un movimiento hacia adelante. No van a servir para la gente joven, que organizará manifestaciones en todo el continente y –primero– en los paises de regímenes autoritarios como Venezuela”, profetiza a caballo de sus dos pasiones, la política y la literatura.

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